Hace un tiempo ataras para una semana santa con un grupo de amigos decidimos hacer algo distinto….. hacer un viaje en semana santa con muy poco de santo….
La pasamos espectacular, bebimos, bailamos, cantamos, hicimos de todo menos reflexionar y encontrar a Dios en nuestro espíritu.
En el viaje de vuelta, tomamos un bus que nos traía hacia conce, lo tomamos un poco enojados porque no era directo y se iba a dar muchas vueltas antes de llegar, lo cual retrasaría nuestra llegada a los lechos de descanso que nos esperaban en nuestras casas.
El viaje fue de noche, por lo cual después de un par de horas todos los pasajeros estábamos durmiendo. De repente desperté por que el bus había parado y se encendieron las luces del pasillo, en eso subió un hombre vestido completamente de blanco, diciendo:
- ¡necesito ver a los heridos!
Nosotros con cara de desconcierto, no entendíamos lo que pasaba, pero el sólo decía:
- ¡necesito ver a los heridos!
En el instante que iba a volver a repetir lo mismo, alguien le dijo que por favor nos explicara, que nadie entendía nada.
El hombre de blanco nos dijo que el era de rescate de la carretera y que este bus había chocado y se encontraban muchas personas heridas.
Vasto que dijera eso y se apodero el pánico colectivo dentro del bus….. algunos gritaban…. ¡estamos muertos!, ¡estamos muertos!... mientras los demás nos tocábamos los cu ellos y los rostros buscando sangre o lesiones….
Al pasar un par de segundos de esto, alguien pregunto si estaba seguro que este era el bus que había chocado… el respondiendo, que si, que era el bus doscientos cinco que iba a concepción, acto seguido el chofer responde que este era el bus doscientos quince que iba a concepción, que el otro salio diez minutos antes, y que lo llevaríamos hasta el lugar del accidente.
Después de esta anécdota todos nos sentimos distintos, todos estamos convencidos que volvimos a la vida un día semana santa.

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