domingo, 28 de septiembre de 2008

Realidad Laboral


Esto es lo que siento y lo que pienso. Sé que aún es un poco apresurado, porque estoy recién egresado, pero se que muchos estarán identificados con lo que digo. Ya que es un discurso constante en la gente egresada de mi carrera.
Este es un texto un poco adaptado que encontré en otro blog de un Trabajador Social de Santiago. http://situaciones-subterraneas.blogspot.com/2007/05/realidad-laboral.html
Doce años escolares, más cinco de estudio universitario para entrar al sistema laboral. Este círculo suena cuerdo para cualquiera que lo escucha o para cualquier que tiene claro las etapas de desarrollo familiar.
Yo, un hijo de clase baja, en términos sociales estaría estratificado en el segundo quintil según ingresos per cápita y según ficha de protección social. Mi padre trabajador independiente (del área de transporte) y mi madre auxiliar de un colegio de monjas. Nadie nos ha regalado nada y todo lo que tenemos es fruto del esfuerzo y la perseverancia.
Política, dentro de mi familia es nula la relación con ella y es muy poco lo que le interesa, ellos dicen: “pa que saber de política, ¡sin importar quien gane…… igual hay que trabajar!”. Al estar alejado de este mundo, se descarta el pituto o el nepotismo para el desempeño de cualquier cargo.
Por estas causas y por otras también mi desarrollo profesional se ha visto trucado, al encontrarme con una realidad adversa y un poco cerrada, donde la existencia de áreas cada vez más especializada impiden la entrada de profesionales de pre-grado con conocimientos generales.
He trabajado en lugares que no tienen mucha relación con lo que estudié, pero “de algo hay que vivir”. Mi anhelo más cercano es encontrar un lugar donde poder desarrollar mis capacidades y hacer un poco de experiencia. El sueldo ya es otro tema, por el momento sólo me conformo con la experiencia.
El tema es que frente a la necesidad de trabajo la gente empieza a postergar la carrera de origen, estancándose profesionalmente y cayendo así en la desesperación y frustración frente a sus decisiones pasadas, cuestionándose los años perdidos y la plata gastada.
Lo cual genera una incongruencia entre dos áreas que deberían estar más conectadas, la educacional y la laboral, en esto hay falta de limites claros entre un ciclo y otro. Cuando uno deja de ser estudiante y pasa a ser trabajador, los costos actualmente los toma, la familia, pero ¿es lo correcto?
O debería existir una institucionalidad que se haga cargo de estos temas.
Lo primero que se viene a la mente es el gobierno o distintos ministerios.
También causa cierta extrañeza, por decirlo menos, los datos que se entregan desde el gobierno en el tema de la cesantía, ya que año a año va a la baja. Esta es una imagen cuantitativa que se entrega a la ciudadanía pero que pasa con las percepciones subjetivas frente al desempleo. Estas nos muestran otra cosa.
Si continuamos la línea, nos encontraríamos con las universidades. Estas casas de estudio ya sea "pública" o privada, técnico o profesional, no asumen dentro de sus funciones la inserción laboral de sus egresados o parte de ellos. Por ende, ¿hacia donde va la generación de "oportunidades" en educación? ¿se orienta a reales necesidades del mercado o a saturar progresivamente el sistema? Lo que han generado estas medidas es una sociedad especializada pero sin trabajo.
¿Que alternativas se deberían considerar?
¿De que forma asumir esta etapa de cambios?
¿Cómo asumir un proceso que no depende solamente de las capacidades y conocimientos de la persona?

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