domingo, 28 de septiembre de 2008

Un cuarto de siglo


Un dieciocho de febrero de mil novecientos ochenta y tres, en el hospital regional de concepción, como a las una cuarenta y cinco de la mañana, nació, el vástago primogénito de la familia Quiroz Macaya. Fue un cauro chico llorón que pesó tres kilos setecientos cincuenta.
Esto sucedió después de la ida numero mil de mis padres al hospital, ya que estaban tan nerviosos, que se lo pasaban metidos allá, por el miedo que naciera en la casa. Los médicos echaban a mi papá del cuarto porque en ese entonces no estaba permitido que los padres estuvieran en el parto.
¡Y así nací yo!
Cuando se es niño, se quiere crecer rápidamente. Sin embargo, a medida que el tiempo transcurre, cumplir años se convierte en toda una experiencia, muy poco atrayente. Lo único weno de cumplir años son personas que uno conoce en el trayecto y las buenas experiencias ganadas. Lo malo es cuando en la calle te pilla y un cauro chico y te dice “caballero”.

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